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hermanoronald En Apr, 6 2012
para todos los cristianos amantes de las letras, los que escriben para radio, tv, cine, teatro, poetas, compositores, ensalyistas, y todos los que anhelan compartir sus escritos; ¡BIENVENIDOS!
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ronsy En Jan, 4 2012
LA HERENCIA ESPIRITUAL: Bendiciones, o Maldiciones. (TEMA DE GUERRA ESPIRITUAL) Por: José Licera. www.cristotv.tv La herencia espiritual, es la transferencia de la actual situación espiritual de tu madre y/o tu padre, las cuales pueden ser de “bendición” o de “maldición” PARA TU VIDA, y la de TUS HIJOS HASTA LA TERCERA Y CUARTA GENERACIÓN (de manera que estaremos afectando con bendiciones o maldiciones a nuestros hijos, nuestros nietos, nuestros bisnietos y nuestros tataranietos; por lo tanto, somos responsables de la salud espiritual y física de cada uno de ellos). LAS BENDICIONES COMO HERENCIA ESPIRITUAL.- En el libro del Éxodo, capítulo 20, versículo 6, Dios nos dice: “Y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos”. La palabra “misericordia”, significa: “benevolencia”, “beneficio”, “benignidad”, “bondad”, “compasión”, “gracia”. La misericordia es el beneficio que obtenemos a causa de nuestra obediencia a Dios. Tenemos beneficios cuando cumplimos con lo que escribió el hombre más sabio de todos los tiempos, cuando se refirió (Eclesiastés 12:9-14) al deber de todo hombre. Sobre todo, cuando se refiere a que la finalidad de todo el libro de Eclesiastés es: “El fin de todo el discurso oído es este: “Teme a Dios y guarda sus mandamientos” (Eclesiastés 12:13) Temer a Dios, significa: “amarle”, “respetarle”, “obedecerle”, “honrarle”, “darle gloria”, “considerarle”, “rendirle honor”. La palabra guardar, significa: “honrar”, “obedecer”, “cumplir”, “conservar”, “cuidar”, “enseñar”, “preservar”, “retener”. Bien, todo esto significa, que si “tememos a Dios” o “tenemos temor a Dios”, y “guardamos sus mandamientos”; Dios mismo, nos bendecirá y al mismo tiempo bendecirá a nuestras generaciones. De nuestra obediencia a Dios, depende la salud espiritual y física de nosotros mismos y de nuestros amados hijos hasta la tercera y cuarta generación, de modo que debemos tener cuidado con nuestras actitudes. El árbol bueno, da buenos frutos. LAS MALDICIONES COMO HERENCIA ESPIRITUAL.- Refiriéndose a los ídolos o al pecado, en el libro del Éxodo, capítulo 20, versículo 5, Dios nos dice: “No te inclinarás a ellas, ni las honrarás, porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen”. Ya vimos lo que significa honrar en la explicación sobre las bendiciones como herencia espiritual. Las maldiciones son originadas por la desobediencia a Dios. Cuando alguien desobedece a Dios, es porque está influenciado por demonios, lo que significa que está poseído por demonios o esta endemoniado o demonizado. La desobediencia no es un acto natural en el ser humano, ya que fuimos creados para hacer el bien y no el mal. Nuestro problema está en no reconocer nuestra situación espiritual, que a causa de la desobediencia a Dios, estamos produciendo maldiciones para nuestros hijos (maldiciones generacionales o cadenas de maldición familiar) He visto como familias se desvanecen ante tales cadenas de maldición generacional o familiar, por ejemplo: La abuela de una mujer muere de cáncer al útero, la madre también murió a causa del mismo cáncer, y ahora ella y la hija, también padecen del mismo cáncer; en este caso podemos estar severamente convencidos de que es una cadena de maldición familiar o generacional. Existe un tema de cuidado en nuestra sociedad, y es la que se refiere al divorcio (ojo que el divorcio no es sólo para las parejas que están casadas ante un registrador civil, sino para todas las parejas; porque divorcio significa ruptura o romper lazos maritales o matrimoniales. Es suficiente que ante los ojos de Dios y de los hombres, usted este reconocido como casado o unido con alguien del sexo opuesto; pero por supuesto que recalco que debemos cumplir con las leyes terrenales para estar bien y en obediencia a Dios). Conozco muchísimos casos en los que los problemas de divorcio o ruptura o separación de esposos que tiene cierta pareja, provienen de antepasados o de padres que tienen problemas en su matrimonio. Esto significa que los demonios o espíritus inmundos que tienen cautivos a algún matrimonio, serán transferidos a los hijos, nietos, bisnietos y tataranietos, si no rompemos con esa cadena de maldición familiar; para lo cual, debemos reconocer nuestra situación, recibir liberación por parte del ESPIRITU SANTO, y recibir y creer a nuestro Señor Jesucristo para poder tener la potestad de ser hechos hijos de Dios (Juan 1:12-13). Aún en el pueblo cristiano, veo como los demonios están acabando con los matrimonios (incluso de ministros y pastores), dejando situaciones difíciles en la sociedad, ya que nuestros niños crecerán sin el padre o sin la madre. Dios, instituyó el matrimonio desde el inicio mismo de la creación, primero creó al hombre, y de la costilla del hombre, creó a la mujer como ayuda idónea para el hombre. Génesis 2:24 dice: “Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y serán una sola carne”. Esto significa que si te uniste a tu hombre, o a tu mujer, no debes dejarle para volver a la casa de tu madre o de tu padre, porque estás desobedeciendo a Dios (conozco casos en los que personas con estos problemas, acuden a consejeros matrimoniales que pueden ser pastores o ministros, los cuales olvidando la Palabra de Dios, les aconsejan de acuerdo a doctrina de hombres y terminan dando instrucciones erradas a los matrimonios con dificultades espirituales). En estos casos, no acudas al hombre, sino que acudirás a Dios y a su palabra maravillosa y renovadora o restauradora; recuerda que es EL ESPIRITU SANTO, nuestro consolador, nuestro libertador y quien nos guía a toda verdad. Sobre todo, recuerda que no debes ir haciendo una sola carne con otros hombres si eres mujer; ni tú, hombre debes ir haciendo una sola carne con otras mujeres. Porque tú, hombre o mujer, no sabrás con quién eres una sola carne. Entiende, que Dios dice que sólo es una sola carne; por lo tanto, si haces lo contrario estás desobedeciendo a Dios, y serás castigado por tus hechos, pues lo que siembras eso mismo cosecharás. Si eres desobediente a Dios, cosecharás maldiciones para ti y para tus hijos (ya sea a los que tienes ahora, o a los que tendrás después). Jeremías 9:23-26 habla sobre “EL CONOCIMIENTO DE DIOS, ES LA GLORIA DEL HOMBRE”; busca pues conocer a Dios para que te vaya bien en tu vida. Oseas 4:6 y 6:6 también te habla sobre el conocer a Dios, para que no perezcamos y no seamos de maldición para nuestros hijos; y también para saber que Dios se goza de nuestro conocimiento de su Palabra y de Él mismo, antes que de sacrificios y holocaustos. Amén.
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LA HERENCIA ESPIRITUAL: Bendiciones, o Maldiciones. (TEMA DE GUERRA ESPIRITUAL) Por: José Licera. www.cristotv.tv La herencia espiritual, es la transferencia de la actual situación espiritual de tu madre y/o tu padre, las cuales pueden ser de “bendición” o de “maldición” PARA TU VIDA, y la de TUS HIJOS HASTA LA TERCERA Y CUARTA GENERACIÓN (de manera que estaremos afectando con bendiciones o maldiciones a nuestros hijos, nuestros nietos, nuestros bisnietos y nuestros tataranietos; por lo tanto, somos responsables de la salud espiritual y física de cada uno de ellos). LAS BENDICIONES COMO HERENCIA ESPIRITUAL.- En el libro del Éxodo, capítulo 20, versículo 6, Dios nos dice: “Y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos”. La palabra “misericordia”, significa: “benevolencia”, “beneficio”, “benignidad”, “bondad”, “compasión”, “gracia”. La misericordia es el beneficio que obtenemos a causa de nuestra obediencia a Dios. Tenemos beneficios cuando cumplimos con lo que escribió el hombre más sabio de todos los tiempos, cuando se refirió (Eclesiastés 12:9-14) al deber de todo hombre. Sobre todo, cuando se refiere a que la finalidad de todo el libro de Eclesiastés es: “El fin de todo el discurso oído es este: “Teme a Dios y guarda sus mandamientos” (Eclesiastés 12:13) Temer a Dios, significa: “amarle”, “respetarle”, “obedecerle”, “honrarle”, “darle gloria”, “considerarle”, “rendirle honor”. La palabra guardar, significa: “honrar”, “obedecer”, “cumplir”, “conservar”, “cuidar”, “enseñar”, “preservar”, “retener”. Bien, todo esto significa, que si “tememos a Dios” o “tenemos temor a Dios”, y “guardamos sus mandamientos”; Dios mismo, nos bendecirá y al mismo tiempo bendecirá a nuestras generaciones. De nuestra obediencia a Dios, depende la salud espiritual y física de nosotros mismos y de nuestros amados hijos hasta la tercera y cuarta generación, de modo que debemos tener cuidado con nuestras actitudes. El árbol bueno, da buenos frutos. LAS MALDICIONES COMO HERENCIA ESPIRITUAL.- Refiriéndose a los ídolos o al pecado, en el libro del Éxodo, capítulo 20, versículo 5, Dios nos dice: “No te inclinarás a ellas, ni las honrarás, porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen”. Ya vimos lo que significa honrar en la explicación sobre las bendiciones como herencia espiritual. Las maldiciones son originadas por la desobediencia a Dios. Cuando alguien desobedece a Dios, es porque está influenciado por demonios, lo que significa que está poseído por demonios o esta endemoniado o demonizado. La desobediencia no es un acto natural en el ser humano, ya que fuimos creados para hacer el bien y no el mal. Nuestro problema está en no reconocer nuestra situación espiritual, que a causa de la desobediencia a Dios, estamos produciendo maldiciones para nuestros hijos (maldiciones generacionales o cadenas de maldición familiar) He visto como familias se desvanecen ante tales cadenas de maldición generacional o familiar, por ejemplo: La abuela de una mujer muere de cáncer al útero, la madre también murió a causa del mismo cáncer, y ahora ella y la hija, también padecen del mismo cáncer; en este caso podemos estar severamente convencidos de que es una cadena de maldición familiar o generacional. Existe un tema de cuidado en nuestra sociedad, y es la que se refiere al divorcio (ojo que el divorcio no es sólo para las parejas que están casadas ante un registrador civil, sino para todas las parejas; porque divorcio significa ruptura o romper lazos maritales o matrimoniales. Es suficiente que ante los ojos de Dios y de los hombres, usted este reconocido como casado o unido con alguien del sexo opuesto; pero por supuesto que recalco que debemos cumplir con las leyes terrenales para estar bien y en obediencia a Dios). Conozco muchísimos casos en los que los problemas de divorcio o ruptura o separación de esposos que tiene cierta pareja, provienen de antepasados o de padres que tienen problemas en su matrimonio. Esto significa que los demonios o espíritus inmundos que tienen cautivos a algún matrimonio, serán transferidos a los hijos, nietos, bisnietos y tataranietos, si no rompemos con esa cadena de maldición familiar; para lo cual, debemos reconocer nuestra situación, recibir liberación por parte del ESPIRITU SANTO, y recibir y creer a nuestro Señor Jesucristo para poder tener la potestad de ser hechos hijos de Dios (Juan 1:12-13). Aún en el pueblo cristiano, veo como los demonios están acabando con los matrimonios (incluso de ministros y pastores), dejando situaciones difíciles en la sociedad, ya que nuestros niños crecerán sin el padre o sin la madre. Dios, instituyó el matrimonio desde el inicio mismo de la creación, primero creó al hombre, y de la costilla del hombre, creó a la mujer como ayuda idónea para el hombre. Génesis 2:24 dice: “Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y serán una sola carne”. Esto significa que si te uniste a tu hombre, o a tu mujer, no debes dejarle para volver a la casa de tu madre o de tu padre, porque estás desobedeciendo a Dios (conozco casos en los que personas con estos problemas, acuden a consejeros matrimoniales que pueden ser pastores o ministros, los cuales olvidando la Palabra de Dios, les aconsejan de acuerdo a doctrina de hombres y terminan dando instrucciones erradas a los matrimonios con dificultades espirituales). En estos casos, no acudas al hombre, sino que acudirás a Dios y a su palabra maravillosa y renovadora o restauradora; recuerda que es EL ESPIRITU SANTO, nuestro consolador, nuestro libertador y quien nos guía a toda verdad. Sobre todo, recuerda que no debes ir haciendo una sola carne con otros hombres si eres mujer; ni tú, hombre debes ir haciendo una sola carne con otras mujeres. Porque tú, hombre o mujer, no sabrás con quién eres una sola carne. Entiende, que Dios dice que sólo es una sola carne; por lo tanto, si haces lo contrario estás desobedeciendo a Dios, y serás castigado por tus hechos, pues lo que siembras eso mismo cosecharás. Si eres desobediente a Dios, cosecharás maldiciones para ti y para tus hijos (ya sea a los que tienes ahora, o a los que tendrás después). Jeremías 9:23-26 habla sobre “EL CONOCIMIENTO DE DIOS, ES LA GLORIA DEL HOMBRE”; busca pues conocer a Dios para que te vaya bien en tu vida. Oseas 4:6 y 6:6 también te habla sobre el conocer a Dios, para que no perezcamos y no seamos de maldición para nuestros hijos; y también para saber que Dios se goza de nuestro conocimiento de su Palabra y de Él mismo, antes que de sacrificios y holocaustos. Amén.
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